La independencia de Cartagena
Fundada
por Pedro de Heredia en 1533, desde sus inicios Cartagena de Indias se
posicionó como puerto estratégico para la defensa de las posesiones españolas
en América del Sur, para el comercio exterior y como caja fuerte del oro en
tránsito camino a España. Siempre estuvo amenazada por corsarios y piratas en
búsqueda de grandes tesoros y botines, entre los que sobresalieron Sir Francis
Drake, el Barón de Pointis y el Almirante Edward Vernon, quien fracasó en su
poderoso intento de toma de la ciudad en 1741.
Cartagena,
fue la ciudad de la América Española que más recursos exigía, los que eran
invertidos en la construcción de fortificaciones, armamento, hospitales y pagos
a las tropas. Gran parte de estos recursos, llegaban a Cartagena, como
“situados”, que eran sumas de dinero provenientes de la Caja Real de Santafé,
que a su vez, recaudaba el pago de los impuestos coloniales provenientes de las
distintas regiones del Nuevo Reino.
Durante
la independencia, la primera Junta de Gobierno de Cartagena, leal al rey
Fernando VII, se estableció en el 22 de mayo de 1810, reconociendo la autoridad
del Consejo de Regencia. Días después, el presidente de esta Junta fue depuesto
por conspirar contra España y ser partidario de las ideas de Napoleón. Sin
embargo, y a pesar de la obediencia de la Junta al Consejo de Regencia, había
posturas políticas encontradas en su interior.
Los
hermanos Gutiérrez de Piñeres, influyentes políticos y hombres de negocios
cartageneros, lideraron el movimiento contra los defensores de la sujeción al
rey: se agruparon en el barrio Getsemaní el 11 de noviembre de 1811,
estimularon al pueblo y parte de las tropas a presionar a la Junta de Gobierno,
que debía pronunciarse sobre la propuesta de Germán Gutiérrez de Piñeres de
declarar la independencia absoluta de la Corona Española, que además exigía la
conformación de tres ramas del poder público, la ocupación de cargos públicos y
militares por parte de los criollos y la abolición de la Inquisición.
Durante
el período independentista, así como sucedió en otras regiones del país, la
falta de recursos para financiar las revueltas patriotas obligó a Cartagena a
solicitar préstamos internos a sus comerciantes y a las comunidades religiosas,
y a emitir los primeros billetes y las primeras monedas independientes que se
conocen.
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